Forma correcta de tratar el prolapso uterino bovino

Este episodio ocurre en aquellas hembras que tienen partos difíciles o sin la dilatación necesaria para dar a luz, lo que ocasiona que el útero, cuello uterino y membranas se salgan del cuerpo y queden expuestas. Su tratamiento es sencillo y en muchos casos la vaca puede volver a quedar preñada.

Aunque sus causas no han sido establecidas plenamente, este diagnóstico se presenta en partos difíciles o cuando hay una escasa dilatación del cuello uterino, ello genera que al momento del nacimiento del ternero esa zona del sistema reproductivo le apriete la cabeza, se enrede en el animal y este se salga de su posición natural.

Una vez eso ocurre, el útero queda al revés y afuera de la vulva, lo que causa dificultades. Incluso, antes de parir muchas vacas tienden a presentar ese inconveniente por factores asociados al peso del feto. Sin embargo, no hay claridad sobre ese fenómeno, pues involucra debilidades en todo el aparato reproductivo de la hembra.

Gabriel Serrano Díaz, médico veterinario con amplio conocimiento en manejo de información bovina, aseveró que su prevención no es sencilla, pues al no haber claridad sobre las causas reales que generan el prolapso del útero, no hay un procedimiento claro en la materia. Sin embargo, recalcó la importancia que se le debe dar al balance de la alimentación suministrada a los bovinos.

“También es importante tener en cuenta que en aquellos partos difíciles, es ideal que la cría pase sin inconvenientes y haya una buena dilatación del cuello uterino antes de hacer tracción. Muchas veces en nacimientos complicados y en los que la vagina no ha cedido lo suficiente, se ejerce presión y es posible que el animal venga con útero, membranas y demás”.

En dado caso que esa situación se presente en la finca, Serrano Díaz reveló un tratamiento sencillo que permite que el sistema reproductivo vuelva a su lugar natural y la hembra no pierda muchos días de lactancia por cuenta del prolapso. Para hacerlo se deben tener guantes, solución de yodo y azúcar.

La idea, según explicó el experto, es que el útero se deshidrate, pues la intención es que toda esa masa que quedó por fuera de su lugar natural pierda la mayor cantidad de líquidos, para lo cual se debe aplicar el yodo y recubrir con suficiente azúcar.

“El uso del producto de la caña tiene una explicación y es que tiene una concentración menos agresiva en comparación con la sal. Por eso permite la deshidratación adecuada para poner nuevamente el útero, cuello y membranas en su lugar, para finalmente suturar la vulva para que no se vuelva a desplazar de su sitio”, amplió.

Luego de que se presenta ese episodio muchas vacas se recuperan con facilidad y tras unos meses vuelven a quedar preñadas, pero hay otras en las que el daño es grave y no vuelven a concebir, por lo que solo se dedican a completar la lactancia. Incluso es factible que esa situación se repita en aquellas hembras que ya padecieron un prolapso.