HUESOS PARA LOS PERROS: ¿ERROR O BENEFICIO?

Existe una manera segura de ofrecerle huesos recreativos a la mayoría (pero no a todos) de los perros. Hay dos reglas importantes sobre cómo premiar con huesos:

  • Número uno, sólo hay que dar huesos crudos.
  • Número dos, siempre hay que supervisar a nuestros perros cuando están mordiendo un hueso, nunca lo dejes fuera de tu vista.

Huesos Crudos vs Hervidos

Parece ser que los huesos crudos son más seguros que los cocidos.

“Los huesos hervidos son peligrosos tanto para perros como para gatos, y los veterinarios tratan seguido a los animales que los han consumido, ya sea que se les dio el hueso cocido directamente o que los hayan encontrado hurgando en la basura. En muchos casos los animales requieren cirugía para remover los fragmentos, astillas o pedazos de hueso, pero también puede terminar siendo fatal.

Se recomienda a los dueños que nunca les den a sus perros huesos hervidos, y también de disponer de manera segura de cualquier hueso que haya sobrado de su propia comida, para evitar que las mascotas puedan encontrarlos.

Si los dueños les dan a sus perros huesos crudos, se recomienda hablar con su veterinario para comprender los riesgos y sólo hacerlo como parte de una dieta balanceada. Tampoco se recomienda dar a los gatos huesos crudos.”

Los ancestros de tus perros y sus equivalentes salvajes han estado comiendo huesos desde siempre. Los caninos en su hábitat natural comen presas, incluyendo su carne, huesos y contenidos intestinales. De hecho, tu mascota tiene un requerimiento biológico de los nutrientes encontrados en la médula ósea y en los huesos mismos.

Y los perros aman morder los huesos crudos por su sabor, la estimulación mental y también porque ese mordisqueo constante es un gran ejercicio para los músculos de la mandíbula.

De hecho, existen dos tipos de huesos crudos: los huesos comestibles y los huesos recreativos.

Huesos crudos comestibles: Son los huesos de las aves, huecos y sin peso (por lo general alas de pollo y cuello de pollo o pavo).

Son suaves, flexibles, no tienen médula y pueden ser fácilmente triturados en una moledora de carne. Estos huesos proveen calcio, fósforo y minerales traza que pueden ser una parte esencial de la dieta de comida cruda y balanceada de tu perro.

Huesos crudos recreativos: Son grandes pedazos del fémur o huesos de la cadera de res, rellenos de médula. Encontrarás huesos crudos recreativos en las veterinarias. tiendas de mascotas o en una carnicería local.

No proveen grandes nutrientes a la dieta de tu perro y son únicamente para mordisquear, no para comer.

Cuando tu perro muerde un hueso crudo recreativo, especialmente uno carnoso, con el cartílago o tejidos blandos aún pegados, sus dientes obtienen el equivalente de una buena cepillada y limpieza bucal. Esto ayuda a eliminar el sarro y reduce el riesgo de una enfermedad en las encías.

Los perros salvajes tienen unos dientes hermosos y encías saludables. Esto es porque las presas que comen requieren morder mucho y su composición fibrosa les permite limpiar totalmente sus dientes.

7 Reglas Para Ofrecerle Huesos Crudos Recreacionales a Tu Perro

1. Deberías poder encontrar nudillos crudos (no hervidos, cocidos ni horneados) en tu carnicería local, o en el área de carnes del supermercado (a veces se les llaman huesos para sopa). Cuando tengas los huesos en casa, guárdalos en el congelador e ir descongelando uno por uno antes de dárselos a tu perro.

No escojas huesos que han sido cortados a lo largo como los de la pierna. Los huesos cortados tienen más riesgo de soltar astillas.

Y no les des huesos de cerdo o costillas, ya que son más propensos a tener astillas que otros tipos de huesos.

2. Que el tamaño del hueso sea del mismo tamaño que la cabeza de tu perro. No existe un hueso “demasiado grande”, pero definitivamente existen huesos muy pequeños para algunos perros. Los huesos muy pequeños pueden representar un peligro de asfixia, así como causar un trauma oral significativo.

No le des un hueso recreativo a un perro propenso a tragárselo completo o partirlo en dos y comer los pedazos. Si tu perro rompe pedazos grandes de huesos crudos, quítaselos antes de que tenga la oportunidad de tragárselos.

También es recomendable darle a tu perro un hueso para mordisquear después de comer y que esté lleno. Los perros con hambre (o a los perros que no se les suele dar huesos) son más propensos a tragarse un hueso completo o a partirlo en dos y tragarse los pedazos. Esto eleva el riesgo de una obstrucción en el tracto digestivo.

3. Es importante estar conscientes de que los mordedores más agresivos pueden quebrar o fracturar sus dientes con los huesos crudos, así que no se los des a un perro que tuvo un trabajo dental restaurativo o que tenga coronas dentales.

Los veterinarios tienen muchos clientes que le dieron huesos crudos a sus mordedores agresivos y terminaron con una gran factura por un caro trabajo dental.

Los huesos comestibles (completos o molidos) pueden ser una buena alternativa a los huesos crudos recreacionales para los mordedores más agresivos. Elige huesos que no soporten peso (por ejemplo, las alas, no las patas).

Si te preocupa que tu perro muerda huesos comestibles o que se los trague completos, puedes apretar un extremo con pinzas o algo similar para así forzarlo a morder pedazos pequeños únicamente. Algunas personas utilizan un martillo para fracturar los huesos antes de dárselos, lo que minimiza el riesgo de tragárselos completos.

4. Siempre supervisa atentamente a tu perro cuando esté jugando con un hueso. No le dejes irse solo con su premio a una esquina, sin supervisión.

Si empieza a ahogarse, si de repente desaparece una gran parte del hueso, o si notas sangre en el hueso o en la boca de tu perro por masticarlo muy agresivamente, necesitas estar disponible para reaccionar inmediatamente.

Al supervisarlo de cerca, también sabrás cuando el perro haya mordido hasta la parte dura y quebradiza de un nudillo, lo que genera astillas más fácilmente.

Los perros que se intentan comer la médula ósea de una sentada no suelen ser buenos candidatos para los nudillos, ya que no pueden diferenciar entre un hueso comestible y un hueso recreativo.

Cuando el hueso ha sido mordisqueado tanto que redujo el tamaño, hay que tirarlo. No permitas que tu perro lo siga mordiendo hasta tener un pedazo pequeño, ya que se lo puede tragar.

5. En hogares con múltiples perros, para mantener la paz entre ellos, se les debe separar antes de darles huesos recreativos. Esta regla aplica por igual a amigos caninos casuales, y a mejores amigos, ya que los huesos recreativos pueden sacar los peores instintos salvajes aun en los perros más tranquilos.

6. La médula ósea es grasa y puede aportar al consumo calórico en la alimentación de tu perro. Los perros con pancreatitis no deberían comer médula ósea. La médula también puede causar diarrea en perros con estómagos sensibles, así que yo sugiero vaciar el hueso hasta que el tracto gastrointestinal de tu perro se adapte a un consumo de grasas más elevado.

Si tu perro tiene un problema de peso o necesita una dieta baja en grasas, otra alternativa podría ser darle huesos sin médula. También puedes reemplazar la médula con calabaza sin grasa y volver a congelar los huesos.

7. Los huesos crudos pueden hacer un gran desastre cuando tu perro los mordisquea. Por eso es que mucha gente prefiere dárselos afuera, o en una superficie que pueda ser limpiada fácilmente con jabón y agua caliente.

Simplemente hay que tener en cuenta la recomendaciones anteriores para evitar que tu perro tenga una emergencia médica.