CONTROL DE MASTITIS

El control de la mastitis en lecherías se hace cada 8, 10, 15 o 30 días, de acuerdo al estado sanitario de las vacas. La periodicidad juega un rol importante en el manejo de la enfermedad si los ganaderos quieren producir un lácteo de alta calidad, en el volumen deseado y recibir un pago justo por él.

Primero se realiza un chequeo de la finca, mediante la prueba de California Mastitis Test, CMT, para conocer el grado de incidencia de la enfermedad y luego se compara el resultado con el recuentro de células somáticas que la pasteurizadora da al productor.

Según los primeros análisis, se tomará la decisión de hacer pruebas cada mes, 15 u 8 días. Cuando la finca, muestra un mínimo de presencia de mastitis se formulará un plan para evitar que aumente. Si el caso es grado 4 o clínico, se atenderá de inmediato para contrarrestarlo.

Los ganaderos deben estar muy comprometidos con la salud de su hato y lo que ésta representa en la economía del negocio, y aun cuando el resultado no es grave (grado 1), deben tener la cultura de hacer las pruebas cada 15 días como mínimo.

“Con los resultados se hace un diagnóstico y se dice al ganadero qué problema tiene. De acuerdo a lo que dé la prueba se actúa y hacen visitas más seguidas a la finca hasta alcanzar un progreso”

Los costos de los tratamientos son altos entre más grave sea el grado de la mastitis, por eso algunos productores han aprendido sobre la relevancia de hacer las pruebas permanentemente.

Esto se argumenta en que la vaca puede perder un pezón y dejar de producir la misma cantidad de leche, atravesar por un caso clínico, lo que representa más cuartos de la ubre comprometidos que llevan al médico veterinario a aplicar antibióticos.

“Por cada grado de mastitis se pierde leche. Entre más grave más pérdida. Eso no lo quiere el ganadero, entonces si pierde un cuarto de los pezones podría dejar de producir 60 litros, por lo que no generaría la misma cantidad de plata”.
Esteban de Jesús García Camargo, profesional en gestión productiva y salud animal del Fondo Nacional del Ganado, FNG, señaló que los casos clínicos de mastitis siempre repercuten en daños económicos porque se aplican los antibióticos y la industria deja de recoger el producto que contenga estos residuos, además el tratamiento es costoso, si se compara con la inversión de hacer la prueba de California periódicamente.

“En Cundinamarca los ganaderos con fincas que tienen tecnología saben que se debe hacer la prueba de California y la hacen cada 15 días, otros cada 10 para controlar la enfermedad y competitividad porque las pasteurizadoras les pagan mejor si tienen menos células somáticas en la leche”.

La mastitis debe ser priorizada en producciones lecheras y eso se logra con la creación de un programa de control de enfermedades para que no haya problemas clínicos de la patología. Es más conveniente prevenirla, de la mano con las Buenas Prácticas Ganaderas, BPG.

“Los casos clínicos de mastitis son muy costosos. Es mejor tener un plan de control de esta enfermedad como de las demás”.

Los pequeños ganaderos o quienes no venden la leche a industria no están comprometidos con la realización de las pruebas de mastitis de forma constante. De otro lado, las pasteurizadoras hacen muestras a la leche cada 8 días e informan sobre la cantidad de células somáticas. Si el recuentro es de menos de 200 mil por mililitro, pagan $30 de bonificación por cada litro al ganadero.

“La calidad de la producción también recibe bonificación”, apuntó miembro del Consejo Nacional de Calidad de la Leche.

Es más fácil reevaluar las técnicas de ordeño, la higiene y el paso a paso en las rutinas diarias de ordeño, que permitan corregir grandes pérdidas en la producción y hasta la pérdida de un semoviente.